Tengo que darte las gracias por cuanto me has ayudado, porque aún en la distancia... jamás me has abandonado. Porque sin que me enterara hacías por saber de mi, porque yo siempre he sabido... que tú estabas siempre ahí. Por tus desvelos en todo porque sufriste por mi, por no encontrar la manera... de que fuera más feliz. Por ese amor a mis niñas por tu comprensión y apoyo, por defender a tu hermana... cuando la atacaban todos. Porque fuiste agradecida si te cuidé en el pasado, porque nunca tuve miedo... si tu estabas a mi lado. Porque me creíste fuerte siendo más débil que tu, ahora si es que debo serlo... porque tu adiós es mi cruz. Por tus besos y sonrisas por tu profunda mirada, por tu amor y tu respeto... mil veces gracias, helllmana.
Hoy se cumple un mes justito de su último cumpleaños, mi hermana sabía muy bien... que no cumpliría más años. Esa sonrisa forzada en pocas fotografías, esas lágrimas tragadas... en tan tristísimo día. De sus hijos el regalo que más siempre deseó, ese libro contenía... sus escritos en su blog.
Lástima que ni siquiera pudiera echar una ojeada, como hoy le gustaría... que el libro se publicara. Y cuando la despedimos del libro algo se leyó, como imaginar podía... que escribió su propio adiós.
Mis tres rosas vierten lágrimas tan saladas como el mar, lágrimas que sin consuelo... todas gritan " ven mamá". El gran dolor de su madre a su hora de partir, fué el saber que sufrirían... sin poderlo ella impedir. Mi hermana ha llorado su falta más que ellos su partida, estoy segura de eso... que yo bien la conocía. Si me pongo en su lugar me desbordo de dolor. el sufrimiento me mata... y estalla mi corazón. Que madre sería valiente sabiendo que va a morir, mientras mira a sus tres rosas... que tanto van a sufrir?? Solo con pensar en ello me corre un escalofrío, que dolor tan grande hermana... que a ti nadie te ha impedido. Para todos es muy duro que al cielo te hayas mudado, ellos siempre sufrirán... el vacío que has dejado. Que siempre duele la ausencia de una madre como tu, que son tres prendas de hij@s... que hoy cargan pesada cruz. Una cruz de sufrimiento y de dolor desmedido, no los dejes nunca solos... protege por siempre a tus hijos.
Soy caballo solitario que al atardecer galopa, que a nadie quiere en su grupa... porque hoy todo le estorba. Corre hasta llegar el día y en ningún momento trota, no pienso en si estoy cansada... ni en que mi alma está rota. Esas horas soy salvaje nadie puede sujetarme, me ven como veloz rayo... no quiero con nadie pararme. Y después durante el día me encierro sola en mi cuadra, a ratos lloro y recuerdo... y así mi vida se escapa. Yo que en otros tiempos fuí un caballo de carrera, hoy hundida y agotada... quién creería si me viera.
Vas a llorar de por vida lo que escrito ya dejó, y llorarás porque sabes... lo cruel que fue tu traición. No creas que a mi me engañaste con el correr de los años, se muy bien que falsa eres... y que puedes hacer daño. Un daño siempre a traición porque tu no das la cara, y si la das es muy falsa... que te tengo muy calada. Tu conciencia va a cobrarte todo el mal que has hecho y haces, puede que gire la rueda... y padezcas en tus carnes. Y lo tendrás merecido Dios lo sabe y tu también, eres cobarde y traidora... en alejarte hice bien. Pena que otros no oyeron los consejos que les di, de eso tu te aprovechaste... hasta su hora de partir. Pero un mal entre tus males es el que yo siga aquí, tenemos mucho pendiente... y tu no te ríes de mi.
Te vi partir de mi playa sin que pudiera evitarlo, me quedé sola y vacía... trás compartir tantos años. Jamás pensé que viajaras allá arriba antes que yo, que duda cabe que en todo... está el designio de Dios. Tu partida inesperada me ha dejado destrozada, de esta pena honda que siento... es testigo mi almohada. En mi mente viajar quiero a los años más felices, de pronto me asaltan recuerdos... que me ponen aún más triste. Solo son cuatro tontadas con ellas nos hicimos fuertes, ya ves, que ignorantes fuimos... ahora ya no puedo verte. Aunque se que entre las dos todo quedó perdonado, hubo mucho "entrometido"... que al final nos distanciaron. Y lo más triste de todo es que no te diste cuenta, te fuiste toda engañada... pero Dios saldará cuentas.